Una Champions para Kloppchettino


La finalísima del Metropolitano espera sus dos huéspedes y, por segunda vez en la historia, son equipos de la Premier. El milagroso modus operandi para llegar a lo más alto de la competición europea continúa siendo inasimilable. Si antes de las semifinales te dicen que el Liverpool remonta un 3-0 al Barça, sin Salah ni Firmino, y que el Tottenham da la vuelta a un 2-0 en 45 minutos contra el fútbol total y arrollador del Ajax, no te lo crees. Bendito fútbol, bendita Champions, nunca dejará de sorprender.

Ha sido la edición de las remontadas, de los partidos vibrantes, de los planteamientos valientes. Y de la maestría de dos de los mejores entrenadores del mundo. Jurgen y Mauricio han demostrado la importancia de saber explotar las virtudes de unos jugadores que, sin ser tan técnicos como los de otros clubes, han pasado por encima de sus rivales. Klopp y Pochettino han dado una lección que no debería infravalorarse.

Los ‘reds’ son ese conjunto capaz de mantener el 120% de ritmo durante 90 minutos, bestialidad física que ha sometido a equipos del calibre de Bayern Múnich en octavos o Barça en semis. Como en los documentales de La 2 en la plena Sabana africana, con esas estampidas de búfalos que ni siquiera miran al frente. Once búfalos fueron contra el Barça, que sucumbió ante un imponente Anfield. Una animalada inhumana que certifica que al fútbol también se gana con intensidad y corazón, y no solo con control de balón y destellos.

Klopp, felicitando a Alexander-Arnold tras la milagrosa remontada (ESPN)

El Tottenham, cuyo ADN velocista y vertical resultó como nunca eficaz, ha sabido siempre sobreponerse a cualquier situación. Pochettino sabe cómo gestionar el curso de un partido, como nadie improvisar y como él solo tirar de recursos para decantar el resultado. Sabe estrujar al máximo el talento de Son, la versatilidad de la pureza ‘Nueve’ de Llorente o la capacidad de acaparar campo y táctica de Sissoko. Luego, el boom de Lucas Moura en la actuación de su vida terminó por ser la guinda del suculento pastel: a la final de Champions por vez primera para los Spurs.

Fútbol de rock and roll el de Klopp, acompañado de la contundencia de su zaga -el nivel de Van Dijk tiene gran parte de culpa- y la seguridad de Alisson, portero para años. Y el fútbol por estímulos de Pochettino, cuyo plantel reaccionó a cada gancho directo que recibía. Los goles del City y los dos del Ajax fueron los que alimentaron la actitud ganadora del Tottenham. Aunque, como jovenzuelo estudiante en Erasmus, lo dejaran siempre para lo último. Así es todo más épico, también.

Estamos ante una final tan inesperada como apasionante. Dos estilos muy directos en los que parece que el factor determinante está en los banquillos. Y no, no hablo de los suplentes (aunque bien podrían ser, viendo lo que hicieron Origi, Wijnaldum o Moura), sino de los entrenadores. Si alguien merece esta Champions es Kloppchettino. Una para cada técnico y todos tan contentos. Pero solo puede quedar uno…

 

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