TOP 10: Polémicas celebraciones de gol


1. Robbie Fowler y la cocaína

Cuando la celebración superó mediáticamente a su exitosa carrera. Robbie Fowler fue el jugador más rápido en anotar 100 goles con el Liverpool, club de sus amores. Pero su mítico festejo esnifando la línea de fondo lo convirtió en su seña de identidad. ¿Justificación? Los aficionados del Everton se burlaron de él llamandole ‘drogadicto‘.

 

 

2. El saludo de Giorgios Katidis

Este joven griego de 20 años arruinó su carrera con una celebración política. Saludo nazi sin camiseta a toda una grada, sin ser consciente de que la federación griega lo sancionaría de por vida, prohibiéndole ser convocado con la absoluta. Por twitter aclaró que no era racista, e intentó exculparse. El error estaba ya hecho.

Miembros del cuerpo técnico del AEK Atenas, conscientes de lo que hacía, intentaron bajarle el brazo. Él siguió a lo suyo   (Reuters)

 

3. Marco Fabián y el sicario

El atacante de Chivas anotó y buscó a su compañero, Alberto Medina, para matarlo de manera ficticia fingiendo un disparo en la cabeza. La acción causó tal revuelo en los medios internacionales que el club de Guadalajara tuvo que disculparse. El autor del ‘tiroteo’ dejó claro que fue por una apuesta debido a un videojuego. Eso no evitó que llegaran a apodarlo ‘el sicario del fútbol mexicano‘.

El momento justo en que Marco Fabian ‘apretó el gatillo’… y explotó la polémica   (Getty)

 

4. Gascoigne y la silla del dentista

Único dentro y fuera, Paul Gascoigne protagonizó la famosa dentist chair, en plena Eurocopa de 1996. El origen se sitúa en una polémica foto filtrada dos semanas antes de la competición, en la que se apreciaba a varios jugadores emborrachándose de manera extrema. Uno se sienta en una silla, esperando a que sus compañeros lo rodeen y le llenen la boca de alcohol. La afición británica se indignó por la profesionalidad de sus jugadores, y estos respondieron en el campo con una rememoración de aquella peculiar forma de beber.

La silla del dentista. Macabra celebración made in England    (Getty)

 

5. El fascismo de Paolo Di Canio

Simpatizante de la ideología fascista de Mussolini, el exdelantero de la Lazio festejó un triunfo ante la Roma, el eterno rival, de una manera un tanto arriesgada. Acercándose a los ultras, sacó el brazo a pasear. Saludo a la romana y sanción que te crió (10.000 euros y un partido). Lo irónico es que ganó el premio al Fair Play de la FIFA en 2001. Cosas de la vida.

2006. Fascista e ídolo entre los ultras. Con Di Canio, la polémica está servida   (AFP)

 

6. El exhibicionismo de Dally Gbale

El jugador marfileño del Freamunde -segunda división de Portugal- se vino muy arriba al marcar el gol del empate. En ese momento de éxtasis y alegría, inició su particular masterclass de peinetas para concluir enseñando el trasero al público rival. Un ‘calvo’ de toda la vida. La gracia le salió cara: tarjeta roja y a la calle. ¡Esas cosas en privado!

 

7. Leandro ‘meando’ Machado

Delantero brasileño que jugó en el Valencia media temporada en 1997. Pero de eso se acuerdan pocos. Lo que hizo en el Calderón quedará como uno de los festejos más originales y provocadores de la historia. Tras anotar, se fue al fondo sur y emuló a un perro orinando en el césped. La afición colchonera le arrojó algún que otro objeto como muestra de cariño…

¿Para qué orinar en los vestuarios? En pleno Vicente Calderón es más estético   (Sportball)

 

8. Deeney el pesetero

Troy Deeney, ariete inglés del Watford, perforó la portería de Courtois en casa ante el Chelsea esta pasada campaña. No se tomó demasiado bien los abucheos sufridos por los hinchas blues, así que dedicó una doble peineta al más puro estilo trapero. Para su suerte, salió de rositas y no recibió ninguna sanción.

Un Fuck Chelsea en toda regla   (Getty)

 

9. Silencio, llegó Raúl

Mítica por el escenario, por la situación y por el gesto. En octubre de 1999, Raúl González anotó el empate en un Camp Nou repleto que quedó silenciado por la leyenda blanca. Los periódicos de Madrid no pudieron resistirse a ponerlo en portada. Para unos se ganó el odio, para otros el respeto.

«Mandó callar al Camp Nou» titulaba, entre otros, diario Marca   (Sport)

 

10. El ‘Topo Gigio’ de Román

Juan Román Riquelme y su tensa relación -allá por el 2001- con el presidente de Boca Juniors, Mauricio Sacri, desembocó en una celebración para la historia. El medio argetino, en un superclásico de Copa Libertadores frente a River, anotó el primero para adelantar a los suyos. Aquí vio su oportunidad para protestar por una mejora de contrato, por lo que se recorrió medio campo hasta llegar a la altura de los vestuarios y, desafiante, miró hacia el palco llevándose las manos a los oídos.

En zona mixta se excusó, alegando que el gesto iba dedicado a su hija, a quien le gustaba mucho el ‘Topo Gigio‘, personaje de dibujos animados. Un genio con el balón, y también en salir del paso ante los micros.

Riquelme y la representación del ‘Topo Gigio’, según él…   (Goal)

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