El caño de todos los tiempos

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De esto que tienes 12 años y pones en Google: «mejor caño de la historia». Aparecen vídeos y artículos sobre un tal Juan Román Riquelme. Le das al play y, cuando no te das cuenta, llevas 3 minutos apreciando en bucle una pisada de balón que causa el impulso de querer copiarlo en las pistas del barrio con amigos. Pero jamás me salió con esa sensación de superioridad. Ni con esa insultante facilidad. Es más, nunca me salió. El caño de Riquelme a Yepes en el 2000, en un Superclásico argentino entre Boca y River, es el mejor que había visto ese joven en plena pubertad.

Y a día de hoy, el mejor para una mayoría futbolera muy considerable. En varias encuestas realizadas, la obra de Riquelme gana por goleada. Ni las maravillas de Ronaldinho se le acercan. Entiendan el contexto. Porque ese tal Román lo hizo, sin complejos y mucho descaro, en el clásico del fútbol argentino. Era la Copa Libertadores, partido de vuelta de los cuartos de final. Los ‘xeneizes’ perdieron la ida por 1-2 y tenían que remontar en casa. Ganaron 3-0 y ahí vino la pincelada.

El defensor Mario Yepes fue a presionarle con fe. Osada intención del internacional colombiano, que por un momento se olvidó de que al tipo de la ’10’ de Boca era misión imposible robársela. Cosido el balón a la bota, la pisa, la marea, y de repente recorta con facilidad. Por aquí, mejor por allá, te espero y te la hago. Por debajo de las piernas, una pisadita con giro y cambio de ritmo, un cuadro al óleo en movimiento. ¡Show time!

El enganche argentino habló de ello siete años más tarde para quitarle mérito a la acción: «Siempre que me preguntan sobre esa jugada digo que tiene más mérito Yepes que yo. Cualquier jugador hubiese pegado un patada, pero él me siguió hasta el córner y no hizo nada. Eso es más de hombre que tirar un caño».

Una humillación deportiva que, sin embargo, no lo considera así el propio Yepes. En Twitter contestó a la pregunta de qué sintió cuando Riquelme le tiró el caño. Y por qué «no lo retiró del fútbol» con una patada. El colombiano respondió con admiración: «No era algo que me esperaba, pero Riquelme hizo una muy buena jugada y todo hay que reconocerlo. Es algo que recuerdo con cariño»

El caño de todos lo tiempos tenía que tener la firma de un maestro en la materia. Por el contexto, por el rival, por la estética, por la dificultad de hacer sencillo lo complejo. Juan Román Riquelme. Juan Román. Román. La magia al servicio del barrio de La Boca.

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