Mbappé y Haaland: genios dañinos para la humanidad


Un día creo en el progreso humano y los otros seis días, descanso. Varias veces me rebelo contra el megadopado calendario de partidos, pero vuelve la Champions y se me pasa. No creo en los extraterrestres, pero las exhibiciones de Kylian Mbappé y Erling Haaland en la ida de los octavos de final me han noqueado de lleno en el cerebro. ¿De verdad no existen criaturas en otros mundos?

Todo el universo fútbol se ha fundido en elogios en los últimos días. Como para no. No va a ser el que escribe esto quien se atreva a no levantarse y aplaudir sus espectáculos contra Barça y Sevilla, equipos españoles, porque españoles tenían que ser y qué bien servimos de saco de boxeo. Cada gol de ellos un zarpazo a LaLiga, la de la fuga de talentos y el goteo económico constante. La que maldice huérfana de un Messi contra Cristiano desde que el luso emigrara. Los Haaland y los Mbappé son perjudiciales, paradójicamente, tanto para el juego como para el ser humano. Tenía que decirse y se dijo.

Mbappé, cosecha del ’98, lleva 21 goles y 9 asistencias esta temporada y en su palmarés asoman 12 títulos, entre ellos uno dorado y reluciente que levantó en Rusia marcando en la final. Con 22 años esto es imposible hasta de imaginar. El noruego, dos años menor que el francés, ha jugado 47 partidos con el Borussia Dortmund y ha anotado 45 goles, promedio inhumano. Nació en julio del año 2000. Edades insultantes viendo la exposición mediática que tienen, cómo la resuelven y sus maneras de convertir la presión en motivación y resultados.

Se enfrentaron en octavos de UCL en la temporada 2019/20, con victoria para el francés (Getty)

22 y 20 años. En segundo y en cuarto de carrera estarían ahora. Para hablar de ellos como estrellas del presente y leyendas del futuro no se les tiene en cuenta el cumpleaños. Pocos techos tan altos y construidos tan pronto, con tan recios, sofisticados y deseados materiales. El daño que hacen está precisamente ahí, en esa construcción. ¿Alguien en la sala que muestre empatía con las próximas generaciones? Las mismas que, cuando estén haciendo su camino para llegar a debutar en Primera, se les exija hacerlo cuanto antes. Antes de la pubertad, si apuramos. Mucho antes de tener el Bachillerato, incluso. Las expectativas van en avión, siempre más veloces que los procesos. Las exigencias superan cualquier baremo en esto del deporte de élite cada vez más superélite.

Los delincuentes

«Si Mbappé y Haaland explotaron a los 18… ya va tarde este jugador». Es un pensamiento que salta automático, cuando vemos que a los mismos que tenían pinta de romperla «se les pasa el arroz». Muchas jubilaciones anticipadas se dan cada año, a la par que el fútbol –y menos mal– sigue intratable con su capacidad de sorprender. En septiembre de 2020, el meta Alberto Cifuentes se convirtió en el jugador más veterano en debutar en Liga con 41 años y 114 días. Meses después otro portero, José Juan, lideraba la gesta del Alcoyano echando al Real Madrid de la Copa con 42 años.

En la era de la obsesión por los números, nada mejor que apartarse de ellos de vez en cuando. Aunque Mbappé obligue a plantearse por qué él con 18 levantaba una Copa del Mundo y otros andábamos deseando el momento de enseñar el DNI a un portero de discoteca por primera vez. A pesar de que Haaland rompa en mil pedazos, zancada a zancada, el tópico de que los delanteros altos y fuertes son lentos. El presente y el futuro les pertenece si todo va como se espera. Como talentos sobrenaturales que son, no se acostumbren: ambos seguirán siendo una excepción y no una regla.

Una excepción, no una regla. Mejor dejar de buscar Mbappés debajo de las piedras y esperar que haya restos genéticos de Haaland en Marte. Son delincuentes del tiempo que nos tientan a pensar que sus relojes van más lento y sus éxitos más rápido. Son creadores de falsas expectativas ajenas, pulverizadores de récords, arquitectos que diseñan y construyen rascacielos sin antes haber empezado por una casa. Imposible comparar a un dúo así con gente normal, porque ellos ni son gente ni son normales.

Un día creo en el progreso humano, los otros seis días… si coincide que hay Champions y juegan estos dos, creo firmemente en los extraterrestres.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *