Málaga CF: Manual de supervivencia


El malaguismo ha tenido que abonarse al conformismo. Más aún al constante sufrimiento. «Me conformo con no descender», reconocía mucha gente consciente de lo que se avecinaba. Meses atrás se luchaba por ascender. Y no hace tantos años se estuvo a un pasito de las semifinales de Champions. Ay el fútbol, amigo, amiga, lo tantísimo que da y lo mucho que quita.

El sentimiento de pertenencia a este club, ahora más humilde todavía, ha aumentado tras el calvario. Una salvación vale oro, sobre todo si eres el Málaga de la temporada 2019/20. Cuando repasas todo lo que ha pasado este club en 10 meses, ¿de verdad es posible pensar que una permanencia en Segunda no es una gesta?

Capítulo 1: Un verano surrealista

Pegaba el terral malagueño en La Rosaleda un 15 de junio de 2019. El Málaga perdió la ida y estaba obligado a ganar 2-0 al Dépor para estar más cerca del ascenso a Primera. El sueño se desvaneció en 90 minutos y la derrota fue el punto de inflexión para empezar una nueva etapa. Para la posteridad queda una imagen de unión entre jugadores y afición que dio la vuelta al mundo.

Minutos después del fracaso, jugadores y afición se fundieron en una ovación en la que hubo abrazos y lágrimas (Málaga CF)

Fundido a negro y problemas a la vista: el club tiene que adecuarse a una situación en la que hay mucho menos presupuesto. Se marchan hombres importantes como Ontiveros, Blanco Leschuk, Pau Torres o N’Diaye y empieza el show esperpéntico. El caso Okazaki sonrojó y enojó a la afición, como también el plantón a dos hombres de la casa (Iván Rodríguez y Mula) y a un interesante fichaje con ocasión de reivindicarse (José Rodríguez). Les dejaron sin ficha y en el limbo, y vinieron fichajes de fullería en el último día de mercado. Solo Sadiku, máximo goleador con 13 tantos, ha acabado siendo un buen refuerzo.

Tras ello, se destituyó a la dirección deportiva con Caminero y Jofre quedando señalados. Todo este bochorno, por supuesto, orquestado por Al-Thani, jeque propietario que manejaba el club vía Twitter, frenando salidas y llegadas deliberadamente. Un presidente obstáculo. Un tipo que se lucró a costa del Málaga, que dejó de pagar y de invertir, y que trató a la entidad como su juguete. Claro, la afición explotó. Pintadas en los aledaños de la Rosaleda. Cánticos, manifestaciones, querellas. ¿La respuesta? Negarlo todo e implantar una ‘Ley del Silencio’. A los aficionados y a la prensa, ni mú.


Capítulo 2: Competir contra corriente

El equipo comenzó la temporada con 17 fichas profesionales y un límite salarial sobrepasado. Ahí apareció con más fuerza que nunca la palabra desaparición, sí, miedo a la desaparición de la entidad. En medio de tal panorama, al verde y casi alineación indebida ante el Racing. Todo en contra en un clima disperso, tenso, pesimista y muy preocupante. Ya solo podía desearse no caer al infierno de la 2ªB.

La resistencia, sin embargo, encabezada por Víctor Sánchez del Amo, seguía haciendo su trabajo pese a las limitaciones de recursos y plantilla. No quedaba otra que remar con lo que se tenía, un buen puñado de canteranos. Es un alivio que La Academia siempre dé buenos frutos, aunque depender de jugadores inmaduros para una competición tan exigente como Segunda no era un saliente seguro al que agarrarse. Y aún así, los chavales cumplieron. Ismael Casas, Juande, Cristo, ratitos de Ramón, desbordes de Hicham, la consagración de Luis Muñoz y el ejemplo de explosión impaciente con Antoñín. Un talento de La Palmilla que se hizo indiscutible con tan solo 19 añitos. No obstante, como ocurre en los equipos débiles donde una joya brilla, poco duraría en La Rosaleda. Se necesitaba dinero urgente, y el Granada lo cazó para llevárselo a la primera división.

«Hemos ganado nuestra Champions» – Manolo Gaspar

El mercado invernal no trajo muchas soluciones, pero sí a un gaditano que a la postre sería clave para la permanencia. Tete Morente vino cobrando el mínimo y acabó dando el máximo (2 goles, 3 asistencias y mucho desborde en 14 partidos). Aunque los obstáculos externos seguían dañando al equipo. Primero despiden a Víctor Sánchez del Amo por un vídeo de carácter sexual difundido por las redes, Sergio Pellicer asume el marrón de ser el nuevo entrenador y luego una jueza aparta a Al-Thani de la gestión del club. El Málaga es intervenido judicialmente y José María Muñoz, administrador judicial, coge el mando para estabilizar la situación.

Quedaba todavía el coronavirus y sus consecuencias. La peor de todas, el ERE de más de 40 trabajadores, algunos de ellos sirviendo al club durante años. En esas, vuelta a las canchas sin público y con la misma falta de gol que llevaba arrastrando durante toda la temporada. Los errores de concentración y el poco colmillo en ataque hundían peligrosamente al Málaga en el descenso. Con todo y contra todo, reaccionó a tiempo.


Capítulo 3: Supervivencia y alivio

Se pudo. A falta de una jornada, el conjunto de Pellicer consiguió la salvación matemática ganando en La Rosaleda 2-0 al Alcorcón. Con dos golazos de pura clase de Juanpi -su primer gol de la temporada, en qué momento- y Tete Morente. Después de tantas piedras en el camino, rocoso como nunca, algo así merece elogios y reconocimiento.  «Hemos ganado nuestra Champions», expresaba Manolo Gaspar, director deportivo y exblanquiazul, consciente de que esto tiene valor de título.

Equipo y cuerpo técnico celebra la permanencia en La Rosaleda a puerta cerrada (Málaga CF)

Ahora la afición respira aliviada, tras haberse dado el primer paso para la reconstrucción. El Málaga CF tiene necesidad y derecho a empezar de cero. La fórmula de la supervivencia ha sido inculcar coraje y corazón a un grupo de jugadores comprometidos.

Tocó sufrir de más. Ahora es turno de soñar.

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