La intrahistoria del fantasma de White Hart Lane


Una de las leyendas que pueden parecer más inverosímiles en la historia de este deporte la vivió la afición del Tottenham en los años sesenta. Muchos aún recuerdan el famoso caso del ‘fantasma de White Hart Lane‘. Sí, el estadio de los Spurs que fue demolido en 2017 para dar paso a un nuevo templo. Pero pocos conocen la historia que hay detrás, una tragedia inolvidable.

Imaginen que el mejor jugador de tu equipo, el director de orquesta y creador de juego amado por todos, acaba muriendo de la forma más raramente amarga. Ese fue John White, un tipo que cambió la historia del Tottenham de los años dorados. Una liga, dos FA Cup y una Recopa de Europa -arrasando en la final al Atlético de Madrid- avalan el gran nivel de los Spurs en la década de los sesenta. Hasta que el destino quiso derrumbarlo todo.

Los sabios del fútbol cuentan que John White tenía una calidad y visión de juego comparables al mismísimo Andrés Iniesta. Bajito, inteligente y rápido, muy veloz. Tanto es así que se ganó el apodo de The Ghost (el fantasma) por su espectacular manera de moverse por el terreno de juego en un visto y no visto. Sin embargo, el caprichoso azar no dejó al escocés seguir su exitosa carrera.

 

El mito de los Spurs. El líder del mejor Tottenham de la historia. John ‘The Ghost’ White (Getty)

 

Era un día cualquiera para John, amante del golf. Jugando con amigos en el club de Crew Hill, comenzó a caer un diluvio. Él quería terminar la partida, hasta que los truenos obligaron a este a refugiarse. El futbolista de 27 años fue a cobijarse debajo de un árbol, con la mala fortuna de que uno de los truenos impactó en el árbol, alcanzando a John y atravesándolo. Murió en el acto, electrocutado.  Era 21 de julio de 1964, cambiaba la historia del mejor Tottenham hasta la fecha.

Aparecía y desaparecía cómo y cuándo quería. Era tan rápido que parecía invisible. Como un fantasma, no podías verle pero estaba ahí. Siempre estaba ahí. Era increíble – Danny Blanchflower, capitán del Tottenham y compañero de White en los sesenta

Tras el suceso, ya nada fue igual en White Hart Lane. El antiguo estadio quedó huérfano de su estrella. Y hasta tiempos muy actuales se han hablado de ciertas apariciones o presencias extrañas. El fantasma, como fue bautizado por su estilo de juego, hizo honor a su apodo. Sin él ya no llegaban títulos a las vitrinas, y las victorias eran contadas. Una accidente fatal que engendró uno de los sucesos más curiosos y trágicos que un aficionado al fútbol puede leer. El destino es el destino. Y quiso convertirlo en mito, aunque quizá de una forma demasiado macabra.

 

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