Iniesta y el gol de todos


El día de la felicidad de todo un país. Los 120 minutos más largos de nuestras vidas. El partido más importante de nuestra historia futbolística. Justo hoy se cumplen 8 años del día que alcanzamos la cima, el olimpo, el trono. Ocho años han pasado desde que 23 héroes cosieran esa estrella que hoy llevamos en el escudo. Fuimos campeones del mundo. Se dice pronto.

Y desde aquel 11 de julio el número 116 lo llevamos tatuado en la memoria. El gol de todos. La volea que millones de españoles remataron junto a Don Andrés. La Gioconda de nuestro museo de ‘arte balompédico’. Ese tanto que no se aborrece, y que sigue emocionando al verlo. La piel de gallina como el primer día.

Tuvo que ser Iniesta, ese jugador respetado por todos y odiado por ninguno. Un ejemplo a seguir no solo en los terrenos de juego, sino también fuera de los estadios. Andrés solo habrá uno. Y él estaba destinado a ser el autor de la gesta. «Si lo sé no marcó el gol» decía con su timidez, después de convertirse en historia. La selección echará en falta la figura de una leyenda como él.

¿Pero por qué marcó el gol Andrés? Porque debía marcarlo él. No podía ser otro. Alguien con ángel. No me preguntes por qué, pero lo tiene. Es como Iker Casillas. El resto no lo tienen, pero ellos sí. Tienen ángel porque en el momento justo te sacan de la chistera el pase ganador, la parada crucial, , el gol ganador. – Xavi Hernández

El momento crucial de la historia del fútbol español (Reuters)

Desde la emoción y nostalgia con la que escribo sobre esta obra de museo, os dejo un fragmento del documental de Informe Robinson: «Campeones del Mundo», emitido en Canal + meses después de la gloria. Te admiro si tú, el que estas leyendo esto, eres capaz de controlar las lágrimas y los vellos de punta en los 5 minutos de vídeo. El documental entero es sencillamente mágico.

 

Fragmento Informe Robinson

Me quedo con las sabias palabras del héroe de Fuentealbilla, rememorando el crucial momento del gol:

Se para todo y solo estamos el balón y yo. Es difícil escuchar el silencio, pero yo en ese momento escuché el silencio. Sabía que ese balón iba adentro.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *