¿Fue el fútbol el que acabó con Bob?


Que existan leyendas urbanas en el fútbol no es noticia. Una de las más curiosas y controvertidas tiene como protagonista al rey del Reggae, Bob Marley. Siempre se le ha relacionado con el fútbol. Él amaba el balón casi tanto como la música. Y muchos sitúan su muerte en la práctica de este deporte. Pero… ¿realmente murió por culpa del fútbol?

Bob falleció en 1981 por un cáncer que se extendió en todo su organismo. Aunque el comienzo del fin tuvo lugar el 26 de junio de 1978. El jamaicano daba un concierto en París y allí, como de costumbre en sus giras, organizó un partidillo contra la prensa. En una acción fortuita, Bob recibió un fuerte pisotón de un periodista de la revista Rock and Folk. La uña quedó muy dañada y a pesar de ser atendido, terminó la pachanga. Competitivo como ninguno, estos encuentros se los tomaba muy en serio.

Siempre pegado a un balón. Bob Marley era adicto al fútbol (afp)

Días más tarde visitó una clínica y allí confirmaron que tenía un melanoma maligno (una especie de tumor que habitualmente se desarrolla en la piel). La decisión más beneficiosa para la salud de Bob era amputar el dedo, pero este se negó. La cultura rastafari no lo permitía, pues el cuerpo se concebía como algo sagrado. Su vida continúo con normalidad, aunque en su interior la metástasis se extendía sin control. En 1981, en pleno Central Park de Nueva York y en vísperas de una actuación por todo lo alto, cayó desplomado mientras hacía algo de deporte.

Los médicos diagnosticaron la tragedia: el músico jamaicano se estaba muriendo. A pesar de sus intentos desesperados por sobrevivir, desde la brujería hasta el severo tratamiento de un ex médico de las SS nazis, Marley se fue para siempre un 11 de mayo de ese mismo año, con apenas 36 años.

Muy amigo de Alan Skill Cole, uno de los grandes delanteros de la selección jamaicana en los 70 y fan de la Brasil de aquellos años. Siempre fue admirador del gran Pelé, quien le regaló una camiseta del Santos con su nombre. La vida del artista se esfumó, pero a día de hoy aún no se sabe con certeza si el cáncer surgió a raíz del pisotón o ya estaba anteriormente.

Fue enterrado junto a su inseparable guitarra, una planta de marihuana, la biblia rasta y un balón de fútbol. Su gran pasión lo acompañará también en la posteridad.

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