Hazañas del balón: ‘Francotirador’ Mihajlovic y el hat-trick de la precisión


Decía el gran Román Riquelme que a la pelota hay que tratarla bien, y es entonces cuando hará caso. Claro que para eso hay que saber. Sinisa Mihajlovic entendía la ciencia del libre directo como pocos. Ese placer dividido. Colocarla con mimo y golpearla con fuerza y técnica combinadas. El defensa serbio enamoró en los noventa con una izquierda prodigiosa, dueña del balón parado y capaz de establecer un récord que algunos solo ven posible repetir en las botas de un tal Leo Messi.

Inmerso en un subjetivo debate, Mihajlovic es para muchos el mejor lanzador de faltas de la historia. Sus 27 zurdazos sobre la barrera en la Serie A (14 años repartidos en Roma, Sampdoria, Lazio e Inter) y los más de 50 goles de tiro libre en toda su carrera no están al alcance de cualquier mortal. Tampoco lo que logró el 13 de diciembre de 1998 en el Stadio Olimpico de Roma.

Un Lazio-Sampdoria que estaba destinado a vivir un hito. El partido albergaba nombres mayúsculos del calcio más nostágico. Arbitraba Pierluigi Collina y en el once del conjunto ‘laziale’ coincidían , Mancini, ‘El matador’ Salas, Iván de la Peña Nesta, por supuesto con Sinisa Mihajlovic en el centro de la zaga. Solvente y duro al corte, el balcánico era temido por su golpeo y aquel día se justificó. El partido terminó 5-2 para el Lazio y el serbio anotó un triplete, todos de tiro libre.

El primero entró con algo de suerte al dar en la barrera y desviar el balón lo justo. Los otros dos, imparables para un Fabricio Ferron que tuvo que plantearse, durante varios minutos, el porqué de su oficio de guardameta. En el 52′, Sinisa ya había convertido los tres goles y escrito su nombre en las hemerotecas.

Maradona, Messi, Cristiano, Pirlo, Roberto Carlos, Beckham, Juninho, Zico… y entre tanto especialista, un obseso del golpeo. Mihajlovic se llevó el balón a casa y la sensación de haber logrado algo irrepetible. Sin embargo, en 2015 alguien igualaría la gesta en la Superliga china. Es brasileño y se llama Cristiano Da Silva. El nombre no puede ser casualidad…

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