Ferguson y la brecha a Beckham: el detonante de una despedida


David y Alex. Estrella y director de estrellas. Jugador y entrenador de una de las generaciones más exitosas de la historia de los ‘red devils’. El Manchester United de finales de los 90 y principios de la década de los 2000 fue uno de esos equipos que hacen sacar el lado nostálgico, retro, antimoderno. Paul Scholes, Ryan Giggs, Gary Neville, Stam, Peter Schmeichel, Roy Keane, Andy Cole, Beckham. Algunos de los miembros de aquella plantilla de ensueño. Ganaron Champions, Premier y FA Cup en 1999, situando al fútbol inglés como una liga potente.

Beckham era demasiado talentoso como para ser un jugador cualquiera. Su fama fue creciendo al mismo ritmo que el United lo ganaba todo. Pero, ante los egos y el carisma de un peso pesado del vestuario, allí estaba Sir Alex Ferguson. Un tipo respetado porque se hacía respetar. Tímido y sosegado ante la afición, el escocés era muy temperamental en los vestuarios.

De los que nada se calla y todo lo desahoga. Sea de la forma que sea. Beckham pudo comprobarlo en un episodio que marcó su futuro. En 2003, tras caer eliminados en octavos de copa contra el Arsenal (0-2), Ferguson culpó al centrocampista del segundo gol encajado. Con mal perder y mucha ira, el míster dio una patada a una bota que terminó impactando en la ceja a David. En ese instante, este perdió el control y se levantó a por él. Los compañeros le frenaron. El entrenador, mientras tanto, sentenció: «Siéntate, le has fallado a tu equipo. Puedes discutir lo que quieras».

Me lancé a por el ‘jefe’ (Ferguson). No sé si alguna vez en mi vida he perdido el control de esa manera. Me agarró Giggs primero, luego Gary (Neville) y Ruud van Nistelrooy. Y de pronto, fue como vivir una escena loca de una película de gangsters – Beckham

Discusión, brecha y tensión prolongada. La polémica situación lo puso en bandeja al Real Madrid. Según afirma el propio Ferguson en su autobiografía (My Autobiography, 2013), el episodio de la brecha fue el detonante de su salida. «Al día siguiente, la historia estaba en la prensa. Fue en esos días cuando le dije a la junta directiva que David tenía que irse. En el momento en el que un jugador del Manchester United piensa que está por encima del entrenador, debe irse».

 

Beckham, días después del suceso, con un corte de dos puntos de sutura en la ceja (Getty)

 

El histórico técnico escocés analiza el gran fallo de Beckham en su carrera: «Prefirió ser famoso y esa era su misión. Creo que el gran problema es que se enamoró de Victoria (ex de las Spice Girls) y eso lo cambió todo». Extremadamente sincero – y muy crítico con un jugador al que mimó y exprimió en cualidades-, Ferguson culpa el afán mediático del crack inglés.

Lo cierto es que su nivel futbolístico fue descendente, a la par que sus peinados, perfumes y líneas de moda inspiraban a la juventud. La mercantilización del jugador, el futbolista como producto. En eso se convirtió. Con el paso del tiempo… ¿Por qué faceta será más recordado?

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