El futuro es presente y se llama Camavinga


¿Qué hacías tú con 17 años? Eduardo Camavinga ya es el centrocampista más codiciado de Europa. Real Madrid, Barça, PSG y muchos de los gigantes del fútbol siguen sus pasos. En un mercado con los precios disparados, su club ya lo tasa en 100 millones. Ha sido nombrado mejor jugador de la primera vuelta de la liga francesa 2019/20 siendo titular indiscutible en el Stade Rennais FC, tercero en la clasificación. Motivos suficientes para tratarlo como diamante en bruto. Tenemos que hablar de Eduardo, presente inmediato y futuro próximo de Francia.

Aunque ya ha conseguido la nacionalidad francesa –Les Bleus lo han vuelto a hacer, otro talento de sangre africana que ya es internacional sub 21-, nació en el pequeño pueblo de Miconge (Angola), en un contexto de crisis humanitaria. Su familia decidió formar parte de los cuatro millones de refugiados que huyeron de la pobreza.

Con dos años llegó a Rennes y a los 11 ya había sido reclutado en el filial del Stade Rennais FC. Una entidad que es elogiada por contar con una de las mejores canteras del país, con unas instalaciones inmejorables y una apuesta por los jóvenes que siempre dio frutos. Jugadores como Ousmane Dembelé, M’bia, BakayokoGourcuff o Brahimi salieron de la fábrica bretona.

«Cuando queríamos mantener el resultado lo poníamos de defensa y cuando queríamos ganar el partido lo subíamos al ataque. Tenía unas cualidades sobrenaturales», asegura su descubridor, Jo Burel, que lo entrenó en el Fougères. Ben Arfa, compañero suyo en el año de su salto al primer equipo, avisó de su potencial: «Técnica y físicamente, es un monstruo».  El defensa Jérémy Morel destaca su desparpajo y serenidad para ser todavía un crío. «Muchos jóvenes tienen talento, pero hace falta madurez para aprovecharlo sobre el campo. Y él sabe hacerlo». Los elogios le llueven y él continúa respondiendo en el verde.

El show de Camavinga en el Rennes 2-1 PSG (18/08/2019)

Camavinga inició su carrera anotándose un hito: convertirse en el único jugador nacido en 2002 en debutar en las cinco grandes ligas. Ingresó en el 89′ ante el Amiens en abril de 2019 y tenía 16 años. En la presente temporada ya ha disputado 18 partidos (17 como titular), anotó el gol de la victoria ante el Lyon y acaparó los flashes en su recital de la jornada 2 contra el PSG. El partido que lo colocó en los telediarios de medio mundo. Un 96% de acierto en el pase, una asistencia y el ‘Man of the Match’ para su vitrina. El joven mostró sus credenciales de jugador total.

¿Cómo juega?

Eduardo Camavinga es la pieza angular del sistema usado por Julien Stéphan. En un 3-5-2 o un 4-4-2, juega en la posición de mediocentro defensivo, siendo el estandarte de la salida de balón de su equipo. Tiene una gran soltura con el balón y su físico le favorece: mide 1’82 metros y, aunque su corpulencia no es imponente, le permite tener una velocidad imparable.

El francoangoleño es muy potente en la conducción y escurridizo entre los rivales. Recibe 2’5 faltas de media por partido, más que Mbappé o Memphis Depay. Denota seguridad con el balón en su haber, gira y pasa con muy buen toque e interpreta el juego con inteligencia. No se complica. Y su desplazamiento de balón es magnífico, tiene una zurda a tener muy en cuenta. Porque los zurdos siempre tienen algo especial.

Es un Fede Valverde en lo dinámico. No escatima en llevar el balón de un área a otra. Como Kanté, su vocación es lo defensivo, aunque quizá le condena la impulsividad (im)propia de un chaval que quiere comerse el campo. Es de los mejores de la Ligue 1 en los duelos defensivos, se anticipa y mete el pie como si nada le asustara. Es un destructor de juego que, como Casemiro (salvando las distancias, sería su reemplazo), es una escoba. Y solo ha recibido tres amarillas.

Camavinga, el ídolo de Roazhon Park  (Eddy Lemaistre/Icon Sport)

Todocampista con clase

Su mejor carta es, sin duda, su versatilidad. Camavinga es un organizador con infinidad de variantes, estamos ante el centrocampista del futuro. El que posee la habilidad de un extremo, la conducción de un mediocentro ofensivo y la seguridad con el balón de un veterano. Recuerda mucho a Pogba. Aunque, quizá, su gran defecto es lo posicional, qué vas a pedirle a un chaval de 17 años con un margen infinito por delante.

Cuando su nombre todavía no sonaba, el Borussia Dortmund preguntó por él y el Rennes pedía 15 millones. ¿Están locos estos franceses?, pensarían en las oficinas del equipo alemán. Ahora el tiempo les dio la razón. Una joya no se vende a cualquier precio. Camavinga brilla y, aunque tiene contrato hasta 2022, Florentino ya anda al acecho. Que preparen billetes para la puja.

 

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