El combate del siglo: Diogo vs Luis Fabiano


Si nos remontamos allá por 2007, encontramos en la videoteca de la liga española uno de los momentos más lamentables vistos en un partido de fútbol. La pelea entre Carlos Diogo, defensa uruguayo del Zaragoza, y el delantero sevillista Luis Fabiano. Es más que cierto que, desgraciadamente, el fair play no siempre se cumple y se han podido ver rifirrafes en abundancia a lo largo de la historia, pero pocos de la dignidad y «calidad técnica» del que se habla en este artículo.

Contextualizando en primer lugar, todo surgió en el instante final de un partido liguero en La Romareda. El Zaragoza ganaba al Sevilla por 2-1 y el árbitro, el mítico Undiano Mallenco, prolongaba 4 minutos de tiempo extra. Justo cumplido el descuento, Diogo pisa la mano del brasileño en una disputa en línea de fondo, a lo que este responde encarándose con el defensor zaragozano. A partir de aquí comienza el típico intercambio de palabras bonitas y elogios entre ambos, que acaba con un Luis Fabiano que lo agarra por el cuello con ganas de darle una caricia.

A este gesto tan amoroso, Diogo responde con un afectuoso puñetazo en la mandíbula. Esto marcó el inicio del que para muchos es la pelea del siglo, por delante del mediático Mayweather vs McGregor. Un intercambio de golpes con una gran precisión y belleza estética para admirar. Que las imágenes en movimiento hablen por sí solas:

 

 

Una auténtica oda al boxeo, con dos genios que durante segundos protagonizaron un episodio que dejó en segundo plano el gran partido vivido en Zaragoza. Los comentarios de los periodistas Susana Guash, Andrés Montes y los exjugadores Julio Salinas y Kiko Narváez añadieron un toque más de profesionalidad a la pugna por ser el más lamentable dentro del campo. La pelea se resolvió con un empate técnico –a ambos lo sancionaron con 5 partidos-. Por lo que se puede decir que ganaron los dos (o más bien perdieron).

Tras el anécdotico y peculiar suceso, Luis Fabiano se arrepintió. «Sentí vergüenza al verlo, sobre todo cuando mi hija de tres años me dijo que eso no se hace». El uruguayo Carlos Diogo mostró un argumento menos autocrítico. «Le pisé la mano sin querer, pero él no lo entendió así. Fue un partido lindísimo. Lástima por el incidente. Son cosas que pasan en el fútbol«.

Hoy en día, con un punto de humor, puede recordarse como anécdota, aunque jamás dejará de ser algo que no representa al deporte rey. Lo que hicieron Diogo y Fabiano es todo eso que no debes enseñar a los más jóvenes, y por supuesto, tampoco a los futuros boxeadores…

El lamentable intercambio de puñetazos (AFP)

 

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