Cuando Zidane fue galáctico por una servilleta


Un proverbio hindú establece que «un largo camino comienza siempre con un pequeño paso». Demasiados tópicos aborrecen. Mejor centrarse en el proverbio que se inventó Florentino Pérez en 2001. Diría algo así como «un fichaje galáctico comienza en una simple servilleta«. Que se lo digan a Zinedine Zidane, que se enteró de la noticia más feliz de su vida a través de un trozo de papel doblado.

Tito Floren es, ha sido y será siempre un hombre de caprichos. Llegó a la presidencia del Real Madrid en el año 2000 con el pretexto de convertir al club blanco en un equipo plagado de estrellas. Poderío económico no le faltaba. De hecho, fue llegar y romper de inmediato el mercado de fichajes. Arrebató al Barça al bueno de Figo por 61 millones de euros. El fichaje más caro de la historia hasta esa fecha. Pero Florentino nunca se conforma, y se lanzó a por Zidane, estrella de la Juventus.

En la entrega de premios de la UEFA, una noche de agosto de 2001 entre el lujo de Montecarlo, Florentino sacó el instinto de caza. ¿Sus armas? Mucho dinero y algo tan simple como potente: ser presidente del Real Madrid. Zizou compartía mesa con Floren. Este, no falto de ingenio, le dio una servilleta doblada a Zidane. Cuando la abrió, se encontró con la propuesta de las propuestas (para cualquier jugador):

Voulez-vous jouer au Real Madrid?  Ι ¿Quieres jugar en el Real Madrid?

El crack francés contestó, también a boli, lo más conciso que pudo: «OUI!» (por supuestísimo que sí). Aquella pregunta no podía admitir otra respuesta. Zidane aceptó y con aquella ‘pedida servilletera’, Florentino inició el camino de negociaciones para fichar al jugador del momento. Tras varias semanas de llamadas y ofertas rechazadas, el presidente consiguió otro de sus caprichos. El Real Madrid fichó a Zinedine Zidane por 71,6 kilos.

 

La presentación de Zizou. A su derecha, un Florentino Pérez orgulloso (Getty)

 

Uno de los traspasos más importantes de la historia del fútbol comenzó con un gesto anecdótico. Lo mismo ocurrió con Messi, que llegó a La Masía y tras marcar 6 goles en el partidillo de prueba, firmó en un arrugado trozo de papel su vínculo con el Barça. Benditas servilletas, cambiaron el curso de Madrid y Barcelona para siempre. Quién sabe si lo próximo será hacerlo sobre papel higiénico. Éxito asegurado.

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