El día que el Valencia pudo fichar a Cristiano


He aquí una de las historias más surrealistas de este deporte. Un claro caso de ‘lo que pudo ser y no fue’. Contextualicemos la situación. Era el año 2003 y el Valencia estaba en plenas elecciones a la presidencia del club. El candidato favorito para hacerse con el prestigioso puesto era Paco Roig, quien invirtió fuertemente comprando acciones a pequeños accionistas del club y así repetir estancia como presidente (lo había sido en el pasado).

Tanta confianza tuvo en ganar las elecciones que Roig comenzó a calibrar su proyecto futbolístico antes de ganarse los votos. Confió en Javier Subirats como director deportivo, y este se puso manos a la obra presagiando una victoria. Comenzó a ojear a jóvenes promesas para ir construyendo un nuevo Valencia, y es aquí donde aparece un adolescente de 17 años llamado Cristiano Ronaldo. Por aquel entonces el portugués comenzaba a destacar en el Sporting de Lisboa y media Europa se interesó en él. Sin embargo, el Valencia iba a tener ventaja.

 

Un joven que soñaba en grande. Cristiano en el Sporting de Lisboa, 2003 (EFE)

Gracias a la buena relación entre Roig y el representante del jugador, Jorge Mendes, el Valencia consiguió pactar un preacuerdo: Cristiano Ronaldo y Ricardo Quaresma, en un pack por 10 millones de euros. La única condición que puso Mendes fue poner fecha de caducidad al pacto. El Valencia debía pagar la operación antes del 30 de mayo de 2003. Por tanto, solo faltaba una victoria en las elecciones de Roig, y el equipo ché tenía asegurada la llegada de dos jóvenes talentos portugueses. Pero todo se truncó y dio un giro inesperado.

Cuando parecía que la presidencia solo tenía un único nombre y apellidos emergió la figura de otro candidato, Juan Bautista Soler, adquiriendo un gran paquete de acciones y arruinando el plan de futuro de Paco Roig. Tanto fue así que finalmente acabó ganando las elecciones, contra todo pronóstico, y la llegada de Cristiano peligraba. Pero todavía quedaban opciones.

 

La decisión

Plantados en el mes de abril, los técnicos-ojeadores del Valencia de Soler fueron al torneo de Toulon (competición de categorías inferiores de selecciones) y allí se quedaron impactados con un chaval portugués que tenía algo especial. A la salida del estadio fueron a buscarlo y allí se encontraron con Jorge Mendes, que les comentó que el jugador ya tenía un preacuerdo con el Valencia pactado con Roig. Los ojeadores -Pep Claramunt y Eduardo Maciá-, que no eran conocedores de este acuerdo, vieron la oportunidad de traerlo mucho más clara. Insistieron en su compra al presidente Soler, pero el Valencia no quiso arriesgarse en fichar por un precio tan alto (5 millones) a un menor de edad que solo había jugado 25 partidos en primera.

Portada de Super Deporte en el 2003: «Soler ya tiene fichado al portugués. Cristiano dice sí»

Los ojeadores no cesaron sus intentos de convencer al club de que había que ficharlo. Incluso fueron a los despachos del presidente con un informe y un vídeo de jugadas de Cristiano para cambiar su opinión. Mientras se dudaba de sus condiciones como promesa, el Manchester de Ferguson jugó un partido amistoso ante Sporting. En ese encuentro, el astro portugués se salió, y 5 días más tarde se convirtió en nuevo jugador del United. Desembolsó más de 14 millones de euros en el joven que luego se convertiría en leyenda del club.

Sí, Ferguson arrebató al Valencia un fichaje que hubiera cambiado la historia del conjunto ché. Las dichosas decisiones. Quien no arriesga… no gana.

Desde el primer instante sabíamos que era apostar a caballo ganador. Demostraba en cada acción que tenía don como para ser un día el mejor futbolista del mundo – Pep Claramunt, ojeador valencianista en 2003

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