Desleales en blanco y blaugrana (capítulo I)


Regla número uno del fútbol moderno: de un jugador no te esperes lealtad. Eso que llamamos One Club Man está en sus últimas. Llevar la misma camiseta durante años ya no se lleva. Cambiarla por otra es algo natural, pero quitársela para vestir la del eterno rival termina costando la cadena perpetua.

Muchos valientes se han atrevido a traspasar la frontera al polo puesto, cruzar de Madrid a Barcelona (o viceversa) para vivir un Clásico desde el otro bando. Tentador es y mucho. Jugar para los dos mejores equipos del planeta no está al alcance de cualquier mortal. Pero eso el aficionado no lo perdona. Y tampoco lo olvida. Estos son algunos de los jugadores que portaron, con sus consecuencias, dos escudos extremadamente incompatibles: Real Madrid y Barça.


Luis Figo y el cochinillo

Traidor number one. Un traspaso que dolió de verdad. Balón de Oro y estrella de Portugal, Luis Figo dejó el Barça por su descontento con la directiva. No se sentía «al cien por cien valorado» por el club y pedía una mejora de sueldo. El cash lo puso ‘Tito Floren’ para iniciar la etapa de los galácticos pagando 60 millones. El extremo luso no era consciente del jaleo mediático que se montaría.

En un clásico, en 2002, el Camp Nou lo recibió con rencor. Pancartas con ‘Judas’ en mayúscula, insultos y lanzamientos de objetos jamás vistos en un estadio: una botella de whisky y una cabeza de cochinillo, entre otros. Aquellas imágenes son ya historia negra de la liga española.

El córner se hizo eterno. El partido se suspendió durante unos minutos. Y a Figo le lanzaron de todo… menos elogios (As)

 

Prosinecki, talento desgastado

Robert Prosinecki prometía mucho cuando era el estandarte del Estrella Roja campeón de Europa en 1991. Se lo llevó el Madrid y allí las lesiones lo borraron. Nunca terminó de asentarse, y mucho menos en el Barça (jugó 19 partidos), cuando llegó cuatro años después de vestir de blanco. Eso sí, su conversión al barcelonismo fue mejor digerida.

Ni en el Camp Nou ni en el Bernabéu. Ni rastro del croata que maravilló a Europa con el Estrella Roja  (Getty)

 

Eto’o y el cántico más polémico

El Real Madrid lo crió en su cantera, lo hizo debutar en primera y le privó de oportunidades. Acabó saliendo del club en 1999 y con los años, su destino estaba escrito como punta referencia en el Camp Nou.

Precisamente allí, al ganar la liga del 2005, se acordó en tono vengativo de su exequipo al grito de «¡¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!!». Pidió disculpas, pero el cántico siguió –y sigue– estando latente. Eto’o se quedó bien a gusto. No le dejaron triunfar con la blanca, aprovechó para hacerlo con la blaugrana.

Samuel Eto’o no pudo abrirse hueco entre el madridismo (Getty)

 

Laudrup, amor y odio en Barcelona

Idolatrado en territorio culé. Todo querían ser como Laudrup. Un mago del balón que marcó época en el Dream Team de Cruyff. Pero todo se enfrió en 1994, cuando no aceptaban la millonada de pesetas que exigió. Las relaciones con el entrenador y la directiva abrieron el camino para que Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, arrebatara a la perla danesa para enblanquecerla durante 2 temporadas.

Leyenda del fútbol elegante. Una visión de juego inigualable. Pero decidió cruzar el charco… y eso tuvo consecuencias  (Reuters)

 

Su vuelta al feudo culé vino cargada de una división polarizada de opiniones. Las pancartas volvían a lucirse. Los «Laudrup, aquí siempre te querremos» o el «Laudrup Judas, Laudrup traidor», con una mezcla de abucheos y aplausos, terminaron de sacarlo del partido. El precio que tuvo que pagar, aún así, estaba a años luz de la enemistad con Luis Figo. Al menos no le llovieron cochinillos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *